jueves, noviembre 05, 2009
MILLERIANA
domingo, octubre 11, 2009
IDEAS FOR NOVELS, BY DON DELILLO
domingo, octubre 04, 2009
EL ARTE DE RESPIRAR
La narración es en sí conocimiento, gnosis.
En coincidencia con la lectura de Rivera Garza, he encontrado un texto de Ervin Lazlo, El cosmos creativo, cuyo prologuista, el psicólogo Karl Pribram, acierta al referirse al arte de narrar como un acto de conocimiento. El verbo narrar está relacionado con la palabra latina gnarus, emparentada a su vez con gnoscere, que quiere decir conocer. 'Así pues, la narración es una forma de conocimiento, al igual que la ciencia, palabra que viene de sciere, saber, y que está relacionada con scindere, escindir, cortar'. Llama mi atención que sean un psicólogo y un físico nominado dos veces al Nobel quienes han meditado en torno al tema para proponer que la ciencia no sólo sea matemática y analítica, sino también narrativa, como ocurre en la literatura.
La ciencia suele practicar cortes para conocer mejor. En la narrativa esos cortes son los paragraphus de Cristina Rivera Garza, en la que 'cada uno contiene, en clave, la narración entera y libera un universo'.
Entre párrafos, entre cortes, entre conocimiento y el jugarse la existencia, la frontera delicada es el espacio de un respiro. Respirar significa aspirar de nuevo. Tal vez no esté lejos el día en el que un nuevo Montaigne haya meditado en el arte de respirar.
martes, septiembre 08, 2009
DE LA INUTILIDAD DE LOS ARTISTAS

jueves, septiembre 03, 2009
LOS OJOS DE AMIRA BIBANOVIC

En el número 7 de la revista El puro cuento, aparece el cuento Los ojos de Amira Bibanovic, de Isaí Moreno. Se les invita a leerlo y adquirir esta excelente publicación.
jueves, abril 30, 2009
A/H1N1 RELOADED
500 μ O LA DEMENCIA DEL POLVO
Se inicia con los objetos en su dimensión macroscópica que tarde o temprano se incorporarán a lo sometido por el tiempo: lo microscópico.
Entonces llegamos entonces al terror de la degradación. La desaparición como la que produce el avance del desierto, infinitos gránulos de arena que avanzan en ese proceso que, por cualidad, obedece su propia ley. Asimismo hace el polvo. Y debido a su capacidad invasora, que transgrede incluso lo viviente, cada parte de todo tejido orgánico que se degrada tiende a la micro dimensión de lo pulverizado. Ingente cantidad del polvo del planeta está constituida por los residuos polvorientos de tejidos muertos.
¿Pero son entregados al polvo otros entes en su ruta sin retorno a la destrucción? Se pulverizaron las torres del WTC al caer. En el derrumbe universal de un símbolo poderoso –prólogo al de una época–, aparece de súpito la reducción al polvo... Aún a la fecha persiste el misterio: el porqué las torres Norte y Sur acabaron siendo polvo fino y penetrante, sofocante, blanquísimo, en lugar de escombros de concreto y residuos de materia calcinada. ¿Sería porque en el fondo eran polvo y al polvo regresarían? Los gránulos del polvo, como los de la arena, obedecen principios de movimiento que sólo pueden describirse mediante el contacto de micro esferas de 500 micrones de diámetro, partículas cuya fricción corrosiva las desgasta con el paso de los milenios, haciéndose más pequeñas en su ruta rotatoria hacia la desaparición. Mientras se desgastan –polvo que se torna polvo– polvifican a lo que les rodea, incorporando todo al mismo polvo...
La razón de ser del polvo es el propio polvo, que llena la boca de la sequedad de los infiernos. Nada hay más desesperanzador que aquél, al fin cúmulo inútil de gránulos. Y aunque polvo enamorado (dixit, el poeta) es incapaz de ser amado. Porque nadie ama al polvo excepto el ácaro.
Definamos al polvo como hermano de la ceniza. Refirámonos a él como el primo hermano del óxido. El polvo es por igual próximo al aserrín, que es la madera reducida a la indefensión de su mínima expresión de madera: ya sin ser madera: ya inútil. Porque otra de las leyes del polvo es la de la inutilidad.
El hueso se hace polvo. La tela se hace polvo. Lo orgánico se hace polvo. Con el paso del tiempo la madera, el metal, el vidrio, todo lo que el polvo permee –capa fina que engrosa con el paso aniquilador del tiempo– se degradará en fenómeno irreversible como irreversible es el avance de aquél. El polvo que prospera y se apodera del terreno. El polvo que sale del cráter del volcán, el polvo que surge de la pudrición de la materia, el polvo del incendio, el polvo de la polución, infinito polvo que, como su hermana la arena, tiende en número de elementos constituyentes al infinito: porque la demencia del infinito es la ley que obedece el polvo.
Por otro lado, la historia del mundo podría contarse por la huída de las civilizaciones de la acción degenerante del polvo… Pero huimos también de la enfermedad que alojan los corpúsculos polvosos, digamos, la pneumoconiosis que es el pulmón negro. El polvo es también la precipitación del aerosol seco. A su manera ha establecido un pacto silencioso y sutil –por tanto perverso– con los micro gérmenes: se trata del hermano del ácaro, insecto que infecta las partículas micrométricas con mórbidos embriones.
Los 500 μ de cada partícula son el secreto de que el polvo sea el sinónimo de la invasión (otra de sus leyes). Si a partir de la invasión se busca lo múltiple, la paradoja, el terror del infinito –polvo que cae, polvo seco, polvo eterno (ya no se piense en el reloj de arena como símbolo del tiempo que avejenta y enrancia, sino en un artefacto temporal de polvo silencioso)– empréndase el vértigo de la enumeración del polvo que sofoca el suelo, para seguir a continuación con el polvo demente del cosmos también demente.
A fin de cuentas, quién se da cuenta de que el polvo es microscópico como un punto. Como el punto final. O los puntos suspensivos... Polvo … .. …….. .
Texto de Isaí Moreno aparecido en el número 157 de la revista Tierra Adentro.
martes, febrero 24, 2009
martes, febrero 10, 2009
LOS LIBROS QUE NUNCA HE ESCRITO
domingo, febrero 08, 2009
YO NO CANTO ULISES, CUENTO

viernes, febrero 06, 2009
DEL DIARIO DE LA GALERA
viernes, enero 09, 2009
EL SUICIDIO DE UNA MARIPOSA
El suicidio de una mariposa fue declarada finalista del Premio Rejadorada de Novela Breve, otorgado por la Editorial Multiversa, de España:
De las 150 obras presentadas a la 5ª edición del Premio Rejadorada de Novela breve ésta es la relación de las 5 finalistas:
'La cicatriz' de Empar Fernández, 'Pesadillas de un niño que no duerme' de Juan Ángel Laguna
'Las raíces del odio' de Amir Valle, 'El suicidio de una mariposa' de Isaí Moreno, 'Mudanzas y despedidas' de 'Portillo' (pseudónimo)
El jurado estuvo conformado por Susana Fortes, Francisco García, Javier Blasco, Óscar Esquivias y Agustín Remesal.
viernes, diciembre 26, 2008
lunes, noviembre 03, 2008
CASI NUNCA

Fotografía de Isaí Moreno
Daniel Sada recibe la edición 2008 del Premio Herralde de Novela. ¡¡Felicidades, maestro!!
miércoles, octubre 29, 2008
ISAÍ MORENO EN EL CENTRO DE LECTURA CONDESA
Jueves 30 de octubre, 17: 00 a 19: 00 horas.
Nuevo León 91, colonia Condesa.
A unas cuadras de Metro Chilpancingo
Más información en Centro de Lectura Condesa
martes, septiembre 09, 2008
賀の歌
我君はちよにやちよにさゞれいしの巌と成りて苔のむすまで
渡津海の浜のまさごをかぞへつゝ君が千とせのありかずにせむ
しほの山さしでのいそにすむ千鳥君がみよをばやちよとぞなく
我よはひ君がやちよに取そへてとゞめをきてはおもいでにせよ
匿名
(Cortesía de Omar Feliciano)
miércoles, septiembre 03, 2008
viernes, mayo 02, 2008
STARBUCKS COFFEE
Será que bebe caliente por el frío que lleva dentro, que de viajes, más viajes y luego viajes -después de perdida en estadios cuyas gradas formaban laberintos, en aeropuertos atestados de gente solitaria, en plazas de silencio, en estepa desértica y riscos y cemento dirigido al cielo- se le ha venido acumulando. Pasajera del planeta, con ausencia de sí que de pronto no percibe más el sinsentido. Bebida caliente. Bebida tibia. Bebida fría. Cuántos instantes escapados al vacío y sigue ahi, a la espera de... Pero, viajera, las luces que se han tornado tenues la bañan de oro y envuelven su mutismo ante la mesa, la guía de turistas en su mano, y esa mirada sólo suya que descubre otra mirada furtiva, quizá engañosa en el reflejo difuso de cristales que sostinenen el adentro y el afuera. La mira el par de ojos risueños y en derredor se desparraman pláticas al vuelo que de nada hablan pero acaso importa.

Presa de la mirada, no la mirada, el reflejo de la mirada cuya ubicación dista una imprecisa cantidad de mesas, sorbe un trago de agua mineral cuando se dice, parece decirse: estoy aquí, ahora aquí. Estoy. El latido alertado al centro de su pecho, caliente el flujo de la sangre... y se sonríe cohibida una fracción de instante, nunca esperanzada, o si, antes que los reflejos revelen completa la silueta masculina -lámparas azules al fondo que se encienden, canción musitando: nightswimming- y la intrusa figura de sexo femenino frente a él, mientras el estremecimiento recorre a la extranjera y algo que en nada se parece al amargor del café cargado, en nada al azúcar ausente, en fin, sólo algo que quién define, desciende electrizado hasta su vientre y soledades elevadas al cubo le vuelven distinguible un beso prolongado que no le pertenece.
domingo, marzo 23, 2008
DE EL BLOG UNIVERSAL DE LA DESTRUCCIÓN
viernes, febrero 29, 2008
HENRY JAMES DIXIT
La novela en su definición más amplia no es sino una impresión personal y directa de la vida.
LA NOVELA: ¿EL NON PLUS ULTRA DE LA LITERATURA?
2 Como todo aquel que ha confeccionado novelas, alguna vez me planteé la típica cuestión acerca de qué es una novela. Los teóricos y literatos han debatido estérilmente el asunto, cuando ya un escritor, Donatien Alphonse François, en el sigo XVIII, había anotado: se llama novela a esa fabulosa obra compuesta por las más singulares aventuras de la vida de los hombres. No se trata de una definición superflua, como a algunos se les ha antojado. Las claves de la concepción del francés están en los dos adjetivos que podrían parecer más licenciosos: fabulosa (que en realidad implica invención, el arte de fabular) y singulares (que se refiere a particularidad, esa unicidad de un humano con respecto a los otros en el vasto universo).
3 ¿Por qué se escribe novela?, ¿qué la engendra? Los teóricos del psicoanálisis han respondido que el acto de escribir novela obedece a una neurosis obsesivo compulsiva del autor que fluye hacia las páginas y se dispersa por el entramado que, para sus ramificaciones, dispone de una serie de historias y personajes. La contestación podría resultar risible. Pero el mismo Donatien Alphonse François anotó en su Arte de la novela: El hombre está sujeto a dos debilidades que caracterizan y mantienen su existencia: en todas partes ora y en todas partes ama, he aquí la base de todas las novelas. ¿Existen neurosis más grandes que el amor y la reverencia a la muerte que obliga a la prosternación? No olvidemos que Freud definió muchos de sus casos psicoclínicos, incluida la psicosis y la perversión, tras la lectura de obras literarias, poemas épicos, dramas o tragedias que bien podrían considerarse novelas líricas.
4 Cada día que transcurre me convenzo de que las discusiones que suscita la pregunta del apartado 3 pueden resultar escabrosas y apasionantes, mas nunca como el mismo hecho de escribir una novela. Quisiera anotar con precisión matemática, en una suerte de epítome y cantidad coherente de páginas, lo que implica elaborar una novela, el porqué se leen novelas, el futuro de la novela, mi experiencia particular en el campo novelístico, mis propias definiciones de la novela y, sin soslayo alguno, responder a la pregunta que intitula lo escrito aquí. Pero la posible coherencia del texto iría en detrimento de mucho papel, sin garantía alguna de éxito, que prefiero continuar con los mínimos fragmentos que conforman este escrito.
5 Fragmentaria es nuestra percepción del universo. Así es también la novela, aunque nos ofrece la ilusión de continuidad en su atraco a la totalidad. Eso es lo que hace la novela: tomar por asalto al todo para perseguir al todo. La novela es, a su manera, una vasta enciclopedia del universo y el alma. Su germen se halla inoculado en los libros sagrados. Los cuatro evangelios son novelas, de la que el de San Juan sobresale y es el más citado por su gran calidad literaria.
6 El alma, que se desplaza en el espacio simbólico que, a su vez se despliega en el imaginario del hombre, exige a la literatura la propiedad topológica del espacio. Una ilustración de la necesidad del espacio en narración, verbigracia, puede ser que Eco requiere seiscientas páginas para plasmar su versión de la enciclopedia del universo. Otra más, es que Borges necesita apenas seis páginas. La totalidad es elástica, como las variedades matemáticas de la topología que pueden estirarse hasta alcanzar las dimensiones del infinito o reducirse a prácticamente un punto sin dejar de ser por ello equivalentes. Dicha totalidad puede quedar plasmada en una novela de más de dos mil páginas (Proust) o en una de apenas cincuenta (Becket).
7 La novela es, también a su modo, una enciclopedia de la vida, su sola existencia es la respuesta al porqué se lee novelas... Se lee novelas en busca de deleite. En su defecto, el lector tiene el absoluto derecho al abandono de aquéllas que en lugar de gozosas le resulten insufribles, reporten tedio a su lectura o pocas expectativas. El buen lector no tiene por qué terminar, con disciplina olímpica, el libro de un mal novelista. Pero el lector no lee novelas tan sólo por placer, busca en ellas algunas pistas para despejar las incógnitas de su vida particular.
8 Hubo quienes a fines del siglo veinte predijeron que, en este milenio, la narración breve arrebataría su sitio a la novela. No conformes con tal previsión, avizoraron apocalípticamente la desaparición del género. Por buena ventura no ha ocurrido así. El poder de seducción de la novela, desde Murasaki Shikibu, la novelista japonesa que se adelantó mil años a Proust, hasta hoy, se debe a que la novela dota al hombre posmoderno de un sentido de seguridad y certeza: leer una novela que le ofrece un todo, que le transmite la ilusión de tener en las manos la fórmula que detiene la fragmentación de su vida y mundo, es la clave por la que se seguirán leyendo novelas hasta que el mundo se termine.
9 Pero, ¿se seguirán escribiendo novelas? Más que nunca antes, mientras haya grandeza y miseria humanas.
10 ¿Qué pretende el escritor con sus novelas? Publicarlas, por supuesto. Hay novelistas que piensan en el lector como un interlocutor. Los hay quienes son proclives, como obsesos, a la persecución de un libro que no existe, que ellos quisieran poseer y por ello lo elaboran para complacer una necesidad personal, acaso acuciante, que les lanza al enfrentamiento contra miles de presencias de los infiernos ardientes. En la particularidad de mi situación, la tercera novela que me he decidido a publicar (algún día, hasta estar satisfecho de su factura) corresponde al último caso. Podría confesar que se trata del ejercicio más egoísta que he realizado en mi trayectoria escribiente. Con El libro de la destrucción efectúo un acto de autocomplacencia imaginando que sólo yo pude haber concebido y escrito tal novela, más aún, que no me habría gustado que otro lo hiciera. Pienso acariciar su papel impreso entre mis manos, experimentar la satisfacción del deber cumplido, y luego olvidarme para siempre de ella.
11 Anteriormente he escrito unas ocho novelas. Sólo me he decidido a publicar dos. De las restantes, algunas han alimentado el hambre de la combustión. Otras aguardan en el cajón mi propia aquiescencia o la desaparición en el limbo de los libros, que es más ingente que el de los humanos: sin tiempo ni espacio. Los enemigos más dañinos de la novela son la pretensión (no confundir con ambición) y la prisa por publicar. No, el enemigo realmente grande de la novela es la propia novela, hay tantas poblando el panorama de los libros, que se escucha en el horizonte un clamor de alerta ante la superpoblación de novelas.
12 Podría intentar otras definiciones de novela. Novela: universo, taza de té, pantalla panorámica que proyecta el infinito en un fajo de humildes hojas de papel, puerta tras la que se halla el misterio. Novela: embalse de aguas transparentes y serenas que, de ser bebidas, nunca más se tendrá sed.
13 Ninguna de las definiciones anteriores debe considerarse como válida. Son sólo definiciones. Preferible resulta otra pregunta: ¿cómo consigue alguien ser un gran artista del mundo flotante que es la novela? La respuesta es que nadie lo consigue. Se es o no un buen novelista. El arte de la novela se tiene o no como don. Los talleres literarios, las lecturas, las lecciones de los maestros, son sólo un carril para el perfeccionamiento de tal vocación, no para su gestación. Nada surge de la nada.
14 Tener una buena historia, tener buenas ideas: ambas cosas son necesarias, mas no suficientes para la novela. Las buenas ideas son sólo ideas. Las buenas historias son sólo historias.
15 La novela es, a su modo, mundo. Los límites del lenguaje de un escritor son los límites de su mundo. Wittgenstein, pese a no ser novelista hizo este descubrimiento para sí mismo y bien puede aplicarse al creador de novelas. Si existe algo que, como escritores, no podemos nombrar, entonces no nos pertenece. Hay quienes han consagrado su existencia a la búsqueda del lenguaje propicio para su única novela. Si el poeta tiene el deber de guardar un vínculo con la palabra, el novelista no puede evadirse en modo alguno a la tarea: léase por ejemplo la prosa de Di Benedetto o de Sada: ambas están llenas de descubrimientos en el lenguaje y amplían el mundo con las palabras.
16 El tiempo, el gran misterio, es también una variable digna de traer al juego de la construcción novelística: mas no como el que se requiere para escribir o como aquel, llamado narrativo, en que fluyen las historias de una novela, sino el que queda de vida a quien, dada una fecha decisiva, pretende transcribir al papel lo que ya ha escrito en su alma. Lobo Antunes afirma que necesitaría doscientos años para escribir los libros que lleva dentro. El ciudadano que narra en El Libro de la destrucción sabe que lleva un sólo libro dentro de sí, mas requería la eternidad para plasmar el texto cabal que ha concebido al interior de la celda donde se halla preso. Mi libro, dice, nunca estará completo. El tiempo, ese fluido inminente que todo lo destruye, hace surgir en mi memoria lo ocurrido con Niko Kazantzakis, el gran novelista griego, cuando, derrotado por el mundo avasallante que nunca le había comprendido, viejo, y presa de la fiebre de una enfermedad senil que consumía sus entrañas, oró a Dios por diez años más de vida. Sólo diez años, imploró, ni uno más, ni uno menos, para poder vaciarme. La divinidad le concedió el pedido. Así, pudo entregarnos aún algunas novelas maravillosas, entre ellas El pobre de Asís y La última tentación de Cristo.
17 ¿Y qué hay del tema tan estridente de la página en blanco? La página en blanco, dice el personaje que plasma sus ideas en El libro de la destrucción, antes que ser aterradora, como lo es para las mentes pusilánimes, constituye el espacio de la libertad y la revelación. En éste, mi narrador puede escribir sin limitación alguna, con un gusto deletéreo, su evangelio del exterminio.
18 Todo lo anterior debe ser calificado de inútil, mera palabrería ante la sabiduría de uno de los maestros, el mismo Niko Kazantzakis, quien compara –bajo la maravilla del universo que le hace descubrir Zorba, su personaje más amado– cierto paisaje conmovedor con la buena prosa de una novela. Nos dice: La buena prosa [de la novela] es bien cincelada, sobria, exenta de superfluas riquezas, potente y contenida, expresa lo esencial con los más sencillos medios, dice cuanto hay que decir con viril austeridad, pero entre sus líneas se advierte una sensibilidad y una ternura imprevistas.
19 Ante la totalidad de la novela, proyectada en el ínfimo y a su vez perenne instante de la vida, la pregunta que ha intitulado este texto carece ya de sentido. La matemática me ha dado la sabiduría necesaria para saber que se trata de una cuestión indecidible. Dice Zorba el griego, quien en su existencia leyó apenas un libro pero era más sabio que un escolástico, que dos más dos son cuatro. Dice Zorba el griego que dos más dos nunca son cuatro. Son los griegos, aún en nuestra época, quienes siguen teniendo la respuesta a nuestras preguntas. Ahora, al igual que en el momento en que se me aventuró la cuestión que motivó este escrito, cuando las palabras no acudieron a mi boca para responder, me limito a guardar silencio.
Isaí Moreno
martes, enero 01, 2008
DIALÉCTICA DE LA DESTRUCCIÓN
1. Nada se crea. Todo se destruye.
2. El orden es destrucción.
3. La destrucción sigue su propia ley.
DEMOLICIÓN: MIRA CÓMO SE DESPLOMA LO QUE CREASTE
'Más profundas, más extensas que las de la construcción, son las leyes de la destrucción'. Aldo Pellegrini, poeta, fija las bases de una estética. Quién mejor que un poeta. Pellegrini es el visionario que, desde el cultivo del vértigo, brinda con el vino de los locos o los asesinos (Baudelaire aspira a beber el vino del asesino), bebe como los bohemios por las ideas que genera, a manera de juguetes con rabia, su mente descarrilada. Pellegrini lanza al hombre la invitación para un tour por el conocimiento de su naturaleza depredadora.
Construcción para la destrucción
Los anarquistas predicaron el ‘destruir para construir’. Sin embargo, debemos preguntar al Maestro de la Destrucción, al tiempo. Nietzsche, ya en las orillas de la locura, poco después de haber escrito sus libros malvados, confirma para sí mismo, y luego lo transcribe con la pluma: el tiempo todo lo destruye.
Contemplando en retrospectiva a la naturaleza notaremos que su obra, hecha tras ingente tiempo, sucumbe no ante el ciclón, el seísmo, el tsunami, el meteoro, sino al futuro inminente que es el Big Crunch, el Inmenso Colapso que todo lo aplastará. Nadie habrá de salvarse. La ley de la naturaleza desmiente a la de la anarquía, o, digamos, a la de la Revolución Francesa.
Destruir para construir. Falso. La naturaleza no destruye para construir: construye para destruir. Asimismo el hombre.
Ahora: la reducción a escombros de tus creaciones
Seguro querrás seguir mirando la demolición silenciosa y aséptica, hija de tus mejores ingenieros y artistas. Me pregunto, ¿por qué será que no puedes dejar de ver?:
domingo, octubre 28, 2007
EL BLOG DE LA DESTRUCCIÓN
martes, septiembre 04, 2007
CAFÉ JEKEMIR
Izaré esta pañoleta roja a mi llegada, señal de que en mi país imaginario se ha perdido una batalla, y me deslizo entre las aguas hacia hondonadas de un cementerio marino y una estación de focas.
Al final de mi vida iré, pues, tras cierta ventura en que mis ojos apagados vislumbren la luz de un mundo que despierta, y mi olfato reseco siga el aroma (cual sabueso envenenado) de manzanas podridas que han destilado vino sobre el pasto de un verano obsceno, inolvidable. Senil, envejecido, treparé a las colinas de lava del Vesubio y levantaré los brazos con los puños apretados. Diré: no estoy muriendo. Diré: no hay silencio entre mis labios porque he recorrido los ríos inmensos, ignotos, en una balsa de madera. Diré: soy un potro salvaje que se desboca hacia la nada. Mis brazos en alto sostendrán la pañoleta roja, desgastada pero roja. Verán, todos ustedes, una gota rodando por el mapa de mi mejilla, pero una sonrisa se perfilará en mi boca y a punto estará de hervir mi sangre. Sangre: la cafeína de mis días. Diré, por último diré: sí, mis ojos han envejecido pero su brillo salado apenas se gesta entre las aguas. Y miren ese brillo, ustedes los mortales…
Los saludo desde mi tiniebla helada mucho antes de la estación de focas. Antes aún, los saludo en este Café de atmósfera tibia, mientras bebo y preparo las banderas negras que ondularán al trueno.
domingo, julio 08, 2007
CAFÉ LA HABANA

Y bien... estamos finalmente ante la taza de café vacía. Vacía como las cuencas de nuestros ojos habrán de estarlo, ese día impronunciable..., momento aquel en que nuestra calavera mire huellas de pensamientos extraviados, trazadas sobre el azúcar espolvoreada en la superficie de la mesa.
¿En qué pensabas mientras bebías? Apuraste la última gota de la bebida humeante sin haberla saboreado, sí, y afirmabas que el buen café debe ser fuerte como la muerte, negro como el infierno, dulce como el amor...
Bebimos juntos, yo contigo, enumerando las múltiples formas de la palabra metamorfosis, colocando la mirada en recovecos aún vírgenes, oyendo cómo las gotas de la clepsidra llenaban el cuenco del anhelo, o bien, eso tú y yo lo conocemos, vaciaban el recipiente cristalino cuyas paredes se exponían a una sed antigua. Nos atrevimos a ser tontos e ignorantes, telegrafiamos la inteligencia hasta los valles frondosos de la locura, y, a fin de cuentas, mordimos el durazno prohibido y también devoramos vidrio, todo mientras el café se terminaba, todo mientras no lo percibíamos, ni saboreábamos la liquidez estimulante, ni nos entregábamos a ciencia cierta a nada.
Ahora que el café se ha consumido, y la taza vacía se expone ante nosotros (la tuya y la mía), las únicas palabras que nos quedan son para pedir la cuenta y, si resta alguna pronunciable, proferir la despedida...
lunes, marzo 06, 2006
TEORÍA DE LA CONSPIRACIÓN
Desde que Pierre d’Ailly trazó un mapa espúreo para extraviar a buscadores de tesoros. Desde que el cadáver de Camus (el auténtico extranjero) flotaba sobre un Sena imaginario con los brazos extendidos. Desde que, mucho tiempo atrás, para un fin con móviles perversos, se instauró la reinauguración de los solsticios.
Eres o no eres tú
Alguien tiene la respuesta y no la dice pues es información clasificada, absoluto secreto, y fuerzas ultra especiales advierten: ni siquiera trates de pensarlo, soy agente y si te acercas, si no te alejas, te mostraré a la cara mi credencial de identidad.
¿Desde cuándo, entonces, la conspiracion?
Desde que la Tierra es redonda o el reflejo en el cristal del día se parece al de un crepúsculo callado. El día que alguien sin rostro disparó la bala invisible a alguien sin historia para convertirlo en la Historia. La hora en que la mala nueva se predicó por las pantallas. El minuto en que lo creyeron. El segundo crucial en que el espacio se mudó al mundo de la idea que no es otra cosa que deliro. Mundo: alucinación causada por la Droga Sempiterna.
Conclusión primera
Sólo que un cargamento de muerte se esparce por el mundo. Contagioso y terrorífico virus. Hay alguien, además, que tiene dudas y no son acerca de él, sino del sito en que se encuentra.
Lo que existe
La especulación, el maquillaje de bytes de la conjura. Se supone que seres venidos desde lejos han planeado tu abducción. Te llevan a su nave y freudianamente psicoanalizan tus entrañas. Te implantan el embrión de Fobos y te bautizan con el evangelio del Alien Resucitado.
Conclusión segunda
Un par de manos dirige los hilos del mundo, a la par que un cuello, perfecto en su blancura, se presta al cometido del delito sorprendente. Los nuevos protocolos de Sión rezan: “Me amarás por sobre todas las cosas”. Con la coordenada equívoca el ser se encuentra dentro de un espacio-no-espacio, no hiperespacio, no ciberespacio.
La mentira del don
Iniciar la conspiración con la frase clave fue el plan de quien mintió al cíclope. “A cambio de la visión certera del futuro te pido uno de tus ojos”. Cíclope imbécil. Te mintieron una vez más: y ahora sólo puedes acceder con tu único ocular a esa fracción de futuro que es el momento de tu muerte. Luego hubo la otra mentira o la ciega maldición que fue el abrir una pequeña caja. De ella salieron despotricados los perros del cuadro de Brueghel, animales de guerra flacos y solitarios, sobre todo solitarios, que corrieron aullando por el mundo.
Conclusión tercera
Hay una invasión que se está planeando. Please, be careful! Flotan cargamentos incendiarios por el cielo, enjambres de metal para la aniquilación del mundo. ¡Salvadnos, detective Mulder! ¡Rezad por nosotros, detective Scully! Despertadnos. Mostrad al mundo esos documentos que, largamente ocultos, han contenido el secreto del amor, o la esperanza.
Último expediente secreto
No se requiere investigar pues la verdad está, como siempre, afuera. Hace tanto que la teledirección del mundo se lleva a cabo y también la de la entraña (no hay cuidado, de este documento no habrá desclasificación alguna). Suponemos que estamos mientras somos. ¿Quién te dijo, incauto homo, que existías? La verdad está, como nunca, adentro. Nadie deberá enterarse. Nadie deberá salvarse. Pero todo se encuentra bien, lo afirmamos. Todo se encuentra bien, lo mecanografiamos. Lo transmitimos y memorizamos para siempre. Ponemos el punto final y, luego de guardarse las muchas horas de material video-grabado, más estas cuantas líneas por escrito, se procede a cerrar la Gaveta Inaccesible.
(Fragmentos de libro en preparación)
INQUISITIO

Foto del autor
en el nombre de dios ha de mostrarse ante el cadalso el inspirado libro, y frente a la cruz y el pueblo espectador la ofensa crasa para, a continuación, dictar la sentencia que en el más benévolo caso será el rodar de tu cabeza, con tan sólo quince segundos de agonía –tiempo que tu conciencia sobrevive al decapitamiento–, pero sin ignorar las otras posibilidades del suplicio in extenso ante el hacha del verdugo, y que se te conduzca, óyelo bien, al lugar de la rueda trituradora de articulaciones, al potro del estiramiento, al trono del oprobio que con sus picos habrá de perforarte, o a la gota que imperecedera caerá sobre tu cabeza para enloquecerte primero, santificarte después, y luego aniquilarte, amén
(Fragmento de libro en preparación)
domingo, marzo 05, 2006
SOMNUS
Foto del autor
somnus es una caja china que contiene a la vigilia, yace en ella la conciencia con el cuerpo en el decúbito dorsal, tenso el cartílago en que se aplaca la respiración dormida, y dentro cada sueño elevado se suspende (un mundo se abre (dentro de la caja es posible contemplarlo (ahí: sentir marmóreo en que algodonosos equinos cabalgan en las nubes (sus jinetes no existen (ni las riendas)))))
(Fragmento de libro en preparación)
lunes, octubre 03, 2005
CORMAC McCARTHY: LA POÉTICA DEL LUGAR QUE NOS PERTENECE

Alrededor de McCarthy hay leyendas y una de ellas dice que vivió bajo una torre petrolera, aislado del mundo, para escribir algunas de sus novelas. Cierta o falsa la afirmación, lo verídico es que al ver al autor pensamos, curiosamente, en un vaquero rudo y huraño que, en su mirada no puede dejar de revelar a todas luces a un artista: el escritor que este autor es. Finalmente se trata de un vaquero fino, fascinante. Este autor norteamericano tiene el don de introducirnos de la mano a su mundo propio. Su poder de fascinación es tal que convierte en poesía lo que toca con las palabras. Al igual que DeLillo o Pynchon, McCarty prefiere el trabajo constante en su obra, antes que la farándula literaria o el show libresco, por tal motivo, al igual que DeLillo y Pynchon nunca concede entrevistas. Sabe que la inspiración nace del escritorio y la otra mínima parte surge de la vida. En All the pretty horses, MacCarthy nos presenta, como en una novela de aventuras moderna, a dos adolescentes norteamericanos que huyen de San Angelo, un poblado fronterizo de los Estados Unidos. Los jóvenes cabalgan por las praderas hacia México. No escapan de la ley. No escapan de su territorio. Lo hacen más bien de sí mismos sobre sus caballos rebeldes y ávidos de aventura. México es el sueño. México es el territorio agreste que no esperan. México es el sur. México es el amor. México es el odio. El autor opta por la sencillez, por la agilidad del lenguaje para, en momentos clave, verter este último con la fuerza de la auténtica poesía que no se lanza a toscos manguerazos encima el lector, sino que se deja caer con un cuenta gotas sobre su corazón:
Contó sus hazañas en los desiertos de México y les habló de caballos muertos debajo de él y dijo que las almas de los caballos reflejan las almas de los hombres más fielmente de lo que los hombres suponen y que los caballos también aman la guerra. Los hombres dicen que esto sólo lo aprenden pero dijo que ninguna criatura puede aprender lo que no cabe en la forma de su corazón.
Dijo por último que había visto las almas de los caballos y que era algo terrible de ver. Dijo que podía verse en determinadas circunstancias que rodean la muerte de un caballo porque éste comparte un alma común y su vida separada sólo se forma con la de todos los caballos y se hace mortal. Dijo que si una persona comprendiera el alma del caballo, comprendería a todos los caballos que han existido.
McCarthy recurre a la liviandad, diluye hábilmente la poesía en sus textos narrativos, he aquí su maestría. Por otra parte maneja el humor hábilmente y aborda la violencia sin tremendismo. Sus protagonistas vaqueros sufren la rudeza de un país hostil, son siempre extraños, y se sienten solos. Cuando uno de ellos se enamora de una joven mexicana y ella le corresponde sólo se mete en más problemas. Lo único que los ayuda a sobrevivir es su amor por los caballos, sobre todo los salvajes que son lazados en los barrancos del norte de México y luego domados. Lentamente se va alimentando en estos jóvenes el anhelo de volver a San Angelo.
El lector se siente sobre la grupa de un caballo y sobre él cabalga por la novela de McCarty cuando los jóvenes vaqueros cabalgan, o cuando se retan en una parte de la historia a una carrera sobre sus animales ebrios de libertad.
En este mexican dream, la novela adquiere unos matices de dramatismo que, además de hábil reconstrucción histórica del México posrevolucionario, son la mirada exterior, fresca y ágil, no exenta de sinceridad. All the pretty horses está compuesta de un ingrediente sin nombre ni componentes químicos que sólo un artista autentico puede dar a una obra. Con ello McCarthy nos demuestra, adicionalmente, que la poesía no es del dominio propio del que se dice poeta.
Sin caer en el regionalismo o una suerte de costumbrismo, McCarthy no teme hablarnos de su entorno, porque por el contrario sabe (tácita o explícitamente) lo que afirmaba Isaac Bashevis Singer: Si quieres ser universal habla de tu aldea. Este fascinante autor norteamericano nos prueba como recordatorio lo que ya sabemos: que antes que el tema el estilo es lo que debe imperar en una obra. La verdadera aldea se lleva dentro de sí. Y, por si faltara más, un escritor no puede ser tal si no tiene estilo. El lector de All the pretty horses cierra la novela una vez terminada a sabiendas de que un día volverá a abrirla para volver a leerla. Sueña con hermosos caballos y descubre que, como dice McCarthy, los caballos (ya una alegoría) habitan en el corazón de los hombres porque los hombres habitan en los sueños de los caballos.
RITMO DELTA COMO EJEMPLO DEL ARTE DE LA NOVELA
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Ritmo delta, la más reciente novela de Daniel Sada, es un ejercicio narrativo en el que su autor se propuso una búsqueda estética particular. Siguiendo el reto que su autor se propuso, de alejarse de los hallazgos que realizó en su obra maestra Porque parece mentira la verdad nunca se sabe, y en libros anteriores, no menos magistrales, como Albedrío y Una de dos, Daniel Sada continúa las exploraciones que inició con Luces artificiales.
Dice François Mauriac, en su obra El personaje en la novela, que el personaje de la novela es un desdoblamiento de su autor, y que por medio de éste, ya sea como héroe o criminal, el autor logra hacer en la novela lo que no puede en la realidad. Lo mismo se aplica al lector, quien sigue al personaje de una historia, sabedor de que él, como ser humano, no podrá o no tendrá el valor para hacer lo que el protagonista de la obra leída. Los personajes principales de la novela de Sada son Dagoberto Pastrana, Roberto Pastrana y la sirvienta de éste: Patricia. Se trata de seres de carne y hueso, bastante bien perfilados, que en ningún momento dudan de sus intenciones. Sada los hace creíbles, logra diferenciar sus voces y los planta en el centro de una historia que empieza con una trama sencilla y que, a medida que se avanza en la lectura, va tornándose más compleja.
Un personaje es el hilo conductor de una historia novelada, si éste no está bien tratado la novela fracasa. De hecho, una novela suele ser más memorable por sus personajes que por la historia que narra. Recuérdense a Jean Valjean de Victor Hugo, o al Raskolnikof de Dostoievsky. Ritmo delta contiene toda una constelación de personajes que giran en torno a los mencionados Dagoberto y Roberto, todos ellos trazados con verosimilitud e inteligencia. El tratamiento de éstos, obedece bastante bien (y ello se deja ver en algunos pasajes) a lo que Marguerite Yourcenar expresaba al respecto: el novelista debe conocer más de sus personajes de lo que menciona en la novela.
En Ritmo delta, la progresión dramática está manejada con especial cuidado y se sostiene a lo largo de las casi quinientas páginas de extensión. Sada mismo, como novelista experimentado, ha escrito sobre el asunto de la progresión dramática, y lo ubica como uno de los ejes centrales de toda novela[1]. Se refiere él a la riqueza de dudas y certidumbres como generatrices de un movimiento narrativo lleno de sugestión dramática.
Por si fuera poco, Sada se ha planteado el difícil reto en el que toma el sueño como uno de los hilos conductores de su historia. En ocasiones la novela misma toma el mismo tono del sueño:
Negra esfera que irrumpe: volará hacia un limbo enigmático, se convertirá en mónada: allá donde nadie nunca antes hubo estado. Se accede al sueño mediante la poesía, no olvidemos que Sada ha dado buenas muestras de su dote de poeta con un libro de exquisita factura como es El amor es cobrizo. Pero el sueño es también territorio de ingentes pesadillas, como se deja ver en los sueños que tiene el protagonista. De todos los ritmos del sueño, el ritmo delta es aquel en el que el sueño es el más prolongado, cargado de imágenes y vivencias, que son las que, por más significativas, suelen recordarse al día siguiente. En el ritmo delta también ocurre que hay sueños muy cortos. Sada consigue el efecto de un ritmo delta, en parte, empleando capítulos largos, y algunos muy cortos, amén de la prosa perfectamente elegida. En ese sentido hace un guiño, acaso un homenaje al bies, a la novela White Noise del neoyorkino Don DeLillo, uno de sus indiscutibles maestros, quien en su libro logra el efecto de un ruido blanco (el que produce un canal de televisor al recibir interferencias de otros) en el lector. Por otro lado, si nos atenemos a la afirmación de T. S. Eliot, de que “emoción e intuición, son fuerzas expresivas que combinadas dimensionan una voz”, y nos damos a la búsqueda de éstas en la novela, las encontramos en el tono narrativo, musical, que Daniel Sada ha logrado como hallazgo.
[1] Véase, por ejemplo, su texto Entre el azar y la elección, Letras Libres, abril de 2005, México.
viernes, septiembre 09, 2005
ORANGE ROAD
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KIMAGURE Moreno san, ¿en qué consiste su proyecto de Orange Road, qué tiempo lleva escribiéndolo?
IM En Orange Road, me he propuesto la escritura de un texto iniciático, de búsqueda. Aunque el libro, que será una novela corta de índole metafísico, lleva más de un año planeado, sigo trabajando en ello.
KIMAGURE ¿Qué busca Moreno san en esa novela?
IM Parto de una premisa de la gnosis que afirma que para llegar a lo desconocido hay que avanzar por lo desconocido. El texto me ha apremiado a su escritura, algunas veces he rehuído de él y éste vuelve a mí con insistencia. Sin duda debe ser escrito y dejaré que las mismas palabras sean las que me conduzcan, además de mi personaje.
KIMAGURE Háblenos de su personaje.
IM Se llama Goga y es la heroína de mi texto que, después de mucho haber andado por cierta avenida se percata que está extraviada. Se encuentra en Orange Road, que es, propiamente, el camino. Ella sabe que en la vida, o más allá de la vida, todo humano debe encontrarse al umbral de Orange Road, y resolverá la disyuntiva de seguir avanzando en él o regresar cuando aún es posible ponerse a salvo. Orange Road no tiene regreso.
KIMAGURE ¿Qué es Orange Road?
IM Creo que, por su nacionalidad, sé lo que usted está pensando. En Japón existió una serie televisiva en anime llamada con ese nombre, muy popular por cierto, a partir de la cual se escribió posteriormente una saga de novelas. Nunca vi Orange Road, aunque me fue dado conocerla, además de los libros, por mi vínculo y amistad con japoneses. Lo que ocurrió cuando leí ese nombre fue una especie de iluminación. Orange Road, me dije, ¡un sendero naranja! El título me sedujo y traté de imaginar lo alucinante que sería recorrer un camino así.
KIMAGURE Arigato gozaimasu, Isaí san.
IM Do itashimashite, gracias a usted.
jueves, septiembre 08, 2005
AVIS
Foto del autor
alguien vuela elevado del peso de la tierra, parece un aeromóvil, aunque es quizá una imagen que de tanto ser soñada, imaginada, extiende las alas y se pregunta si ser ave o aeroplano ha sido siempre, ave como instrumento del vuelo, ave como palabra, ave como plegaria, se pronuncia ave y se vuela, se reza ave y entonces en un brillo aparece nuestra luz y alguien desde un lugar, tal vez arriba, tal vez en un sitio cuyo color se parece al cielo, dice: ave, reza: ave, ave césar, ave maría, ave: vuela, y en todo ello nos encontramos y nos perdemos, proceso en el cual ya no es necesario ver, hay un ave ahí, y sabemos entonces que del cielo a la tierra hay tan solo un salto y que, por algún portento extraño, el misterio del vuelo es que el aeroplano es un ave sin sueños, y que el ave es un ángel perdido
(Fragmento de libro en preparación)
domingo, septiembre 04, 2005
MISHIMA YUKIO

なぐさまむうつつにだにも
あかぬ心は
明日知らぬわが身と思へど
悲しかりけれ。
Ubatama no yume ni nanikaha
Nagusamamu utsutsuni danimo
akanuru kokoro ha.
Asu shiranu Wagami to omohedo
kanashi karikere.
Isaí Moreno
martes, noviembre 16, 2004
DEL LIBRO DE LA DESTRUCCIÓN
1. Exposición de una cadena de genoma humano al calor del fuego: la corrosión del ADN
En la primera micro centésima de segundo se romperán algunos enlaces de hidrógeno. Las cadenas de ácido desoxirribonucléico sufrirán una torsión sobre sí mismas, apenas perceptible con los mejores microscopios. Hasta las siguientes fracciones de segundo, los cambios empezarán a ser notables. Los radicales de fósforo se debilitarán. Una fracción de segundo más, y entonces los cambios serán notables, el cromosoma 15 se degradará de modo tal que si nace un ser lo hará deforme, aunque conserve sus características esenciales.
Ya para el primer segundo no habrá remedio, las cadenas rotas, segmentadas estarán por todas partes. De nacer un ser humano podría no tener forma humana, sería una masa gelatinosa e informe. Con gran rapidez se extenderá el daño, hasta romper más cadenas. La información corrompida, degradada, se expandirá en el aire en forma de partículas: moléculas que se perderán sin remedio. La adenina y guanina sólo serán restos proteicos sin código, los perifosfatos serán mineral. La masa gelatinosa tendrá en sí misma la información del desorden. Será caos generalizado. Ya no germinará la vida animal, ni siquiera la vegetal. Nada será. Se perderá para siempre la posibilidad de reproducción de la molécula. La sustancia, ya mineral, se hallará al borde de la calcinación, a punto de ser carbón estéril.
2. Destrucción sobre ruedas (choque frontal de dos automóviles)
Antes de la colisión a alta velocidad los autos están íntegros. Apenas hecho el contacto hay una gran energía que recorre el metal o fibra de vidrio en una onda de choque. En esas fracciones iniciales de segundo aún no se sospecha el daño que hará. Se libera mucho calor y parece que será absorbido en el impacto por la parte metálica frontal del auto.
En las siguientes fracciones infinitesimales de tiempo los componentes del coche van hacia delante, en apariencia sin furia. El cristal empieza (lentamente, según se considere el tiempo) a estrellarse. Las vértebras de los ocupantes se arquean, sus cuellos son presionado hacia el frente, y sus cabezas chocan contra el cristal cuyo proceso de fragmentación está llevándose aún a cabo. El motor se aplasta. El metal se dobla como el papel. Las bujías saltan. El sistema de enfriamiento se deshace, los pisones se queman. El volante se incrusta en las costillas, parte al conductor cuyo cuello ya está roto por el impulso. En caso de ser usado, el cinturón de seguridad se hunde en el vientre del ocupante, presionando las vísceras. Las rodillas al chocar contra los obstáculos se parten y la fractura recorre las piernas hasta llegar al hueso pélvico.
Todo se contrae. Se compacta en sí mismo, se revienta. Los cristales saltan hechos pedazos. Los ejes se deshacen. El metal se fractura como los huesos de quienes viajan encima suyo. El mundo se detiene, el ruido es ensordecedor y la muerte busca la muerte en el rodar hacia la muerte misma. El pulmón reventado, los ojos saltados, los zapatos perdidos o la ropa son sólo un vestigio del estruendoso acontecimiento. El auto queda indefenso a las leyes de la materia. Sus metales calientes se transforman en una franca invitación al estallido del combustible.
El claxon suena como señal de alarma tardía.
TALLER DINÁMICO PERMANENTE DE NOVELA
En este taller los asistentes escribirán una novela breve, a manera de ejercicio, o podrán continuar con un proyecto novelístico ya iniciado. Se analizarán cuidadosamente y con ejemplos los elementos que hacen efectiva a la novela.
Reinicio: próximo aviso.



